Este año...
Este año no hubo tamales, ni pozole, ni pavo... No existió la ropa nueva, o la búsqueda del outfit perfecto para tomarme la foto familiar y publicarla deseándoles feliz navidad, tampoco existió la navidad en pijamas o la más de moda en “ugly” sweater; este año no existió la búsqueda exhaustiva de regalos para todos, la locura de envolver regalos una noche antes con la botella de vino y la bocina en mi casa hasta la madrugada, que aquello parece almacén de tienda departamental o de “santa” en su defecto; este año no hubo adornos navideños, no arme árboles y no se explotó mi creatividad para decorar las casas de amigos y familiares, no lleve la enorme tarea y responsabilidad de decorar la casa de mis padres! ¡Y la mía! Este año no existió el “...mijito te toca hacer el dulce de bombón, es que a ti te queda muy bueno...”; no viví el caos de las tiendas por una lata de fruta o peor aún la carrera de obstáculos (algo que parece más un partido de americano) en Costco por una bolsa de p...